Zalgiris vs Barcelona: ni rastro del nuevo Barça de Pesic en Kaunas

Euroliga. Resumen Zalgiris 90-74 Barcelona

El campeñon de Copa dimite del partido en el segundo cuarto y está virtualmente fuera del Top 8

Así va la Euroliga

Otra más. La quinta derrota seguido en la Euroliga del Barcelona, que volvió a exhibir una versión gris. La defensa y la intensidad del Zalgiris Kaunas fue mucho mayor durante todo el compromiso, que lució diferencias que rondaban la veintena tras el descanso.

El recital de Toupane y Pangos fue lo más destacado, pero la victoria del anfitrión fue coral: no podía ser de otra forma bajo el liderazgo de Jasikevicius. Oriola fue el mejor de los azulgrana y no bastó. La Euroliga ya le sobra al cuadro de Pesic.

El Barcelona no cogió ningún rebote ofensivo en el primer cuarto. El Zalgiris mandaba. Las sensaciones para los azulgrana eran malas, aunque la diferencia en el marcador en el primer cuarto las maquillaba (19-15). Los de Svetislav Pesic cometieron demasiadas pérdidas y se encontraron con una defensa férrea.

En el segundo acto, un parcial de 6-0 con dos triples seguidos de Micic y Milaknis abrió una brecha notable (27-19, min.12). El Barça, que acabó la primera mitad con un único rebote ofensivo, no tenía la clave para frenar la intensidad lituana. Los culés recortaban (29-25), pero el ritmo lo ponía el anfitrión. Los acelerones de Pangos y Davies lanzaron al Zalgiris (40-29, min.16). No hubo sorpresas antes del descanso (44-34). Por otra parte, Moerman acabó conmocionado tras un choque con Micic y no volvió a pista.

Sin reacción

Tras la reanudación, los de Jasikevicus engordaron su colchón (51-36) en dos minutos. No había reacción. La intensidad local era inalcanzable. Entre Milaknis, White y Davies elevaron la máxima (63-44, min.26). La pizarra del serbio no encontraba soluciones para superar la defensa lituana. El tercer cuarto era ya la sentencia (70-50).

Los puntos de Oriola era lo único que podía celebrar el Barcelona en los compases finales. La remontada era imposible y el Zalgiris no bajaba las revoluciones. En Kaunas disfrutaban del gran momento de Toupane en un desenlace más que plácido.