Siete nombres para el asesino de Marsella

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Soldados franceses patrullan frente a la estación de tren de Saint Charles en Marsella. EFE

El presunto atentado de Marsella ha sido reivindicado por Estado Islámico. Pero la Fiscalía Antiterrorista de París no está convencida de que la reivindicación sea fiable. En realidad, los investigadores ni siquiera están del todo seguros de que el asesinato de dos chicas ante la estación de Saint Charles tuviera una motivación yihadista. Las dudas se basan en la personalidad del agresor, muerto a tiros por una patrulla militar tras cometer el crimen. Su nombre aún no ha podido confirmarse porque a partir de las huellas digitales se ha comprobado que utilizaba hasta siete nombres distintos. Era un inmigrante en situación irregular y sin domicilio fijo, adicto a la heroína y con un expediente policial por pequeños delitos comunes. El viernes, dos días antes de que matara a las jóvenes, estuvo a punto de ser internado en un centro para extranjeros como primer paso para la expulsión del país. Pero el centro estaba saturado y un juez de Lyon le dejó marchar.

El autor del supuesto atentado llevaba casi 12 años cometiendo pequeños delitos en Francia. El viernes por la mañana robó en un comercio de Lyon un jersey valorado en 39 euros, fue detenido y trasladado a un juzgado. Allí mostró un pasaporte según el cual se llamaba Ahmed H. y había nacido en Túnez el 9 de noviembre de 1987. También admitió su adicción a las drogas y dijo estar divorciado. El juez no quedó convencido de la autenticidad del pasaporte. Comprobó que el hombre se encontraba en situación irregular, que llevaba tiempo vagabundeando y cometiendo pequeños robos y vendiendo hachís, y se puso en contacto con un centro de detención de extranjeros. Allí habrían realizado los trámites para la deportación del detenido hacia Túnez, su supuesto país de origen. Ante la saturación del centro, y dada la levedad del delito cometido, el juez lo devolvió a la calle el sábado por la mañana.

Al día siguiente, domingo, Ahmed, si ese era realmente su nombre, fue filmado por las cámaras de seguridad de la estación marsellesa de Saint Charles. El fiscal antiterrorista, François Molins, explicó ayer cómo ocurrieron las cosas. Sentado en un banco ante la estación, el hombre miraba a un lado y otro y parecía nervioso o aturdido. De pronto se levantó y se lanzó contra dos chicas que esperaban la salida de su tren. Llevaba un cuchillo en la mano. Apuñaló a una en el cuello y, como si dudara, se alejó de ella y de su compañera, horrorizada. Entonces volvió y atacó con un furor extraordinario a la otra chica, asestándole numerosas cuchilladas en el abdomen. Las dos víctimas murieron casi al instante. Una mujer que pasaba por allí con una bandera pegó al atacante con el mástil y lo derribó. Entonces llegó corriendo una patrulla militar. El hombre se levantó y se lanzó hacia ellos, con un segundo cuchillo en la mano. Un soldado le disparó dos veces. Cuando se registró su cadáver no se encontró el pasaporte tunecino. Sólo llevaba un teléfono móvil cuyo contenido sigue investigándose.

Se conoce mejor la identidad de las dos víctimas. Se llamaban Laura, de 21 años, y Mauranne, de 20, y eran primas. Mauranne estudiaba medicina en Marsella y, según el presidente de la universidad, era una alumna muy brillante, con premio extraordinario en el primer curso y notas excelentes en el segundo. Laura vivía cerca de Lyon, estudiaba enfermería y había viajado a Marsella para celebrar su cumpleaños con su prima. Cuando fueron atacadas, esperaban el tren en el que Laura debía volver a Lyon. En Eguilles, el pueblo de 8.000 habitantes donde nació y había vivido siempre Mauranne, los vecinos se congregaron anoche en una vigilia para expresar su duelo. Una ceremonia parecida se desarrolló en Rillieux-la-Pape, el pueblo de Laura.