Una niña salvadoreña de 11 años que llegó a EE.UU. en 2018 ahora ha recibido una notificación por parte de un juzgado de inmigración del estado de Texas, en la que se le notifica su proceso de deportación. Tanto su familia como asociaciones de activistas en defensa de los inmigrantes tratan de llamar la atención sobre lo que consideran un error.

El motivo oficial de la notificación es que la menor, llamada Laura Maradiaga Alvarado, no se presentó en el juzgado de inmigración el 12 de marzo de 2019 a la hora requerida.

Según reclama la familia afectada, la realidad es que tanto Laura como la madre de la mejor y su hermana Adamaris sí se presentaron juntas a esa cita, que era la primera para todas ellas en una corte de inmigración, desde que accedieron al país sin documentos el pasado mes de octubre.

 

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Sin embargo, por algún tipo de error del sistema, Laura no aparecía citada ese día. La madre, preocupada, preguntó a una intérprete del juzgado qué debían hacer, y la funcionaria simplemente les dijo que no había problema, que todo iría bien. Pero no fue así, poco después recibió la carta en la que se le anunciaba su inminente deportación.

El error no fue únicamente fruto de esta aparente negligencia de la funcionaria, sino de la citación previa emitida por el juzgado de inmigración. La fecha inicial en que la madre y sus dos hijas habían sido citadas era en realidad el 2 de febrero de 2019, pero el cierre de gobierno decretado por Donald Trump obligó a aplazar la cita. Sin embargo, solo enviaron citaciones nuevas a la madre y a la hermana de la pequeña Laura. La suya, simplemente, no llegó.

“No es justo que en las cortes no se aseguren de que estos errores no se cometan”, señaló Silvia Mintz, la abogada que trata de evitar la deportación de la menor. “Es una injusticia la que se está cometiendo en su caso. Ella se presentó a la corte, no fue error de ella sino de los secretarios de la corte”, agrega.

Por su parte, César Espinosa, director ejecutivo de la organización pro defensa de los inmigrantes FIEL, explica que la familia de Laura “estaba haciendo lo correcto” y asegura que no están huyendo de las autoridades ni escondiéndose

La familia tuvo que huir de El Salvador por temor de perder sus vidas a manos de los pandilleros, quienes ya habían matado a algunos de sus parientes después de que uno de estos testificara ante un tribunal sobre un asesinato que había presenciado. Luego Adamaris fue abordada por un miembro de la Mara Salvatrucha o MS-13, que la amenazó con asesinarla a ella y a su familia si hablaba del acoso.

Mientras tanto, la deportación de Laura es una posibilidad real, la estrategia de su defensa pasa por conseguir una moción para reabrir el caso y solicitar a la jueza encargada que considere que el error no fue de la niña, sino del propio juzgado de inmigración al emitir su cita judicial. Si la jueza rechaza la moción, la única opción posible es apelar su decisión.

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