Los talibán contradicen a los Boyle

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Joshua Boyle y uno de sus hijos, en su hogar familiar de Smiths Falls (Ontario, Canada). MIKE CARROCCETTOAFP

El portavoz del movimiento radical afgano, Zabiullah Mujahid, asegura que la familia miente sobre lo ocurrido durante su secuestro

La historia rocambolesca del secuestro en Afganistán de los cinco miembros de la familia Boyle, que estuvieron más de un lustro cautivos de la Red Haqqani -el ala dura del movimiento talibán con base en Pakistán- ha dado un nuevo giro después de que el portavoz de los yihadistas, Zabiullah Mujahid, asegurara ayer que están mintiendo sobre lo ocurrido durante su secuestro.

“Rechazamos categóricamente las declaraciones que se han realizado sobre la muerte de su hija y la violación de la esposa”, ha explicado en un comunicado. “Los detenidos están ahora en manos del enemigo que, sin duda, les está obligando a contar una historia para difamar a nuestro movimiento”, ha añadido. Por ello, el portavoz talibán ha asegurado que la narración de los horrores vividos por los Boyle es “parte de la propaganda occidental”.

Mujahid ha hecho hincapié en que “desde el momento en que la pareja fue apresada [en 2012] hasta que fueron puestos en libertad, el marido y la mujer”, refiriéndose al canadiense Joshua Boyle y a su mujer, la estadounidense Caitlan Coleman, que por aquel entonces estaba embarazada de siete meses, “nunca fueron separados ya que los mujahidín no querían que, posteriormente, hubiese sospechas sobre presuntos maltratos o abusos”.

Por otro lado, la voz cantante del movimiento talibán confirmó que los Boyle tuvieron un cuarto hijo durante su cautiverio y que éste murió durante el mismo, pero negó rotundamente que el recién nacido fuese “ejecutado como represalia por no obedecer las órdenes” de sus captores, tal y como Joshua aseguró el viernes pasado al llegar al aeropuerto de Toronto, en Canadá.

“Aborto natural”

“El asesinato de su hija es una acusación sin base. Sin embargo, sí es cierto que durante el periodo en que estuvieron detenidos la mujer perdió a uno de sus hijos debido a una enfermedad”, ha explicado, para luego justificar la muerte del bebé afirmando que “los detenidos se encontraban en una región muy remota del país en la que, durante el parto y la posterior enfermedad, no hubo ningún doctor presente, por lo que no se pudo hacer nada cuando la mujer sufrió un aborto natural. Nadie asesinó a su hija”, tal y como declaró el propio Joshua.

El portavoz talibán también ha negado categóricamente que Caitlan fuese violada por un grupo de muyahidin, o por ninguno de sus comandantes. “Nadie violó o deshonró a la mujer porque, si hubiese habido un plan para hacerlo, la pareja nunca hubiese vuelto a casa con sus tres hijos”, ha indicado sugiriendo que, de haberse dado el caso, posiblemente los Boyle hubiesen sido ejecutados.

De esta manera, la figura más visible del movimiento talibán ha asegurado que la historia del asesinato de la hija es “una fabricación llevada a cabo por el enemigo, el cual quiere retratar a los muyahidin a su imagen y semejanza, mientras la humanidad entera se avergüenza de los crímenes bárbaros e inhumanos que Estados Unidos está llevando a cabo contra los prisioneros en Bagram”, la mayor base de la coalición internacional en Afganistán, “o en Guantánamo“, en Cuba, donde hace décadas que el Pentágono tiene una prisión fuera de la legalidad internacional.

Por su parte, la Red Haqqani -la cual ha sido descrita por Washington como “el grupo terrorista más sofisticado y letal de Afganistán”- no se ha pronunciado al respecto, a pesar de que uno de los subjefes bajo las órdenes del líder de los talibán, el mulá Hibatullah Akhundzada, no es otro que Sirajuddin Haqqani, líder de la Red y uno de los hombres más temidos de la región, que llegó a la cumbre del poder yihadista en 2015 de la mano del mulá Mansor, muerto en mayo de 2016 al ser abatido en Pakistán durante un ataque de la fuerza aérea norteamericana.

Otros casos de secuestro

La Red Haqqani es la misma que tuvo preso al sargento estadounidense Bowe Bergdahl, hasta que éste fue puesto en libertad, en 2014, durante un intercambio de prisioneros. Una historia que tiene muchas similitudes con la de los Boyle debido a las flagrantes contradicciones sobre su vida con los yihadistas, motivo por el que, desde entonces, ha estado en la picota acusado de haber confraternizado con los terroristas. Algo que, con respecto a los Boyle, diversos medios de comunicación norteamericanos ya han sugerido.

Asimismo, el Gobierno afgano ha asegurado en varias ocasiones que la Red Haqqani también está detrás del secuestro, en agosto de 2016, de los dos profesores extranjeros trabajando en la Universidad Americana de Kabul. Kevin King, estadounidense de 60 años, y Timothy John Weeks, australiano de 48 años, llevan más de un año desaparecidos y “en manos de los terroristas”, según fuentes de la policía, las cuales también aseguran que las fuerzas especiales afganas y norteamericanas han llevado a cabo “dos operaciones, sin éxito, para rescatarlos”. Hoy por hoy, es muy posible que “ambos hayan sido trasladados a uno de los escondites que los Haqqani tienen en Pakistán”, según fuentes del Ministerio del Interior afgano.