Guillermo primero

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Guillermo Barros Schelotto no había jugado un solo minuto de un clásico oficial y ya sabía perfectamente cómo empezar a ganarlo. “Sabemos que River nos tiene miedo”, tiró en la previa del Súper del Apertura 97 en el que ni siquiera se especulaba con su titularidad, invitando a la respuesta de Ramón Díaz. “A ese chico Schelotto le falta mucho”, contestó el Pelado. Boca lo terminó ganando 2-1 con gol de Palermo en el último minuto. “A River se le cayó la bombacha”, dijo Diego, en lo que terminó siendo su despedida.

No hace falta hacer tanta memoria para descubrir que la vida futbolística de Guillermo está marcada por su historia con River. El 7 bravo es él enloqueciendo al Monumental para sacarlos de la Libertadores 04. Él levantando un 0-2 en la Bombonera con dos goles propios. O inventando un penal para que Palermo se lo dedicara cuando parecía que no tenía más para dar. Es él ridiculizando a Salas, sacando una ventaja desde donde podía para hacer la diferencia, imponiendo la actitud que ahora espera que no les falte a sus jugadores. Difícil pensar que sea casualidad que justo un clásico puede marcar su rumbo como entrenador. Y que River, justamente, lo puede catapultar a ser el tipo con más títulos en la historia del club.

Los dos goles de Guillermo a River

Boca 2 – River 2. Fecha 14, Clausura 2003.

Quizá con el tiempo se valoren en su justa medida los 15 meses como líder de un fútbol argentino que ya lo encontró campeón de un torneo largo y en el que tiene más que encaminado el actual, en una situación naturalizada por los hinchas de Boca pero que resulta un peso para todos los demás. Pero el brillo al trabajo de más de dos años o la mancha indisimulable se la dará la final de esta noche. Una competencia insignificante en el que el rival le da una trascendencia histórica.

“¿Qué preferís? ¿La Libertadores o la Supercopa?” fue el interrogante repetido en cada rincón del país. Cada posibilidad tiene sus adeptos. Pero en lo que a Guillermo respecta, lo único indiscutible es que ganar el torneo local y la final de esta noche le sacaría presión en la conquista de la Copa. Hasta ese punto llegó la magnitud de este encuentro.

Y el mensaje interno fue prepararse para jugar porque es la mejor manera de ganar, pero que eso no implique liviandad en la disputa. Y si la decisión de River es salir a pelearlo más que a jugarlo, en Boca van a responder. Guillermo sabe de qué se trata.

Mendoza (enviado especial).