Doctor que permaneció con los niños en cueva de Tailandia se enteró de la muerte de su padre al salir

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Los doce niños más el entrenador ya se encuentran a salvo en Tailandia, en un hospital de Chiang Rai tras ser rescatados de la cueva de Tham Luang.

La operación de rescate ha tenido al mundo en vilo y hasta el norte de Tailandia se han desplazado expertos internacionales de todo el planeta.

Poco a poco se van conociendo más detalles de cada uno de los héroes que se adentraron en la cueva para sacar a los niños.

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Uno de ellos es el reconocido anestesista Richard Harris, un experto buceador australiano que llevó a cabo un papel crucial en el rescate de los menores.

Harris fue el que dio la aprobación final sobre la salud de los niños, despejando el camino para sacarlos de la gruta tailandesa.

Los buzos británicos que participaron en el rescate solicitaron específicamente su presencia. De hecho cuando llegó al lugar, Harris decidió cambiar la estrategia de la operación: después de examinar a los niños, sugirió que los más débiles fueran retirados primero para garantizar más eficiencia en el rescate.

Este doctor australiano tiene más de 30 años de experiencia de buceo en cuevas.

La ministra de Asuntos Exteriores Australiana, Julie Bishop, dijo que el Doctor Harris había sido esencial para evaluar la salud de los niños atrapados: Es un buzo experimentado, lo que es un gran beneficio porque ha aportado toda su experiencia para ayudar al gobierno tailandés en esta misión de rescate.

Ya había participado en un complicado rescate antes de la misión de la cueva

Richard Harris participó en una misión de buceo en una cueva muy difícil y potencialmente mortal en 2011, cuando se le encargó la tarea de recuperar el cuerpo de su compañera Agnes Milowka. Durante la operación, el conocido buceador se quedó sin aire y tuvo que encontrar la fuerza suficiente para ponerse la máscara y recuperar el cuerpo sin vida de su compañera, que murió atrapada en la peligrosa cueva de Tank Cave, en Australia.

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En 2012 también fue llamado para explorar un peligroso sistema de cuevas submarinas en la Isla Sur de Nueva Zelanda con profundidades de 194 y 221 metros, en lo que se cree que es una de las cuevas de agua fría más profundas del mundo.

 

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