Mohamed Salah será una de las grandes figuras de la final de la Champions League que se disputara mañana sábado 1 de junio en el Wanda Metropolitano de Madrid.

En la edición pasada, el egipcio tuvo que retirarse por una lesión cuando tan solo había transcurrido media hora del partido por el título, con 0-0 en el marcador y con dolor en el hombro tras un agarrón de Sergio Ramos.

Tras haberse perdido la fantástica remontada que protagonizó su equipo frente al Barcelona en semifinales. Su camiseta con el eslogan ‘Never give up’ (No rendirse nunca) se convirtió en una de las reconocidas de esta Champions y en un icono en Inglaterra, que vivirá una nueva final con dos equipos del país tras el Chelsea-Arsenal de la Europa League.

 

Vea También: El Barca sigue “calentando” por el posible regreso de Neymar

 

El futbolista lució esa elástica en la grada de Anfield acompañado de la que es su esposa desde el año 2013 y su novia de toda la vida: Magi. No existen muchas fotografías suyas en público puesto que prefiere mantenerse alejada de los medios, sus apariciones se reducen a las celebraciones de títulos o a otras ocasiones especiales, como el encuentro ante el Barcelona que Salah vivió desde la grada.

Se sabe que celebraron su boda hace 6 años en Egipto y que ambos viven en Liverpool junto a su hija Makka,  que nació en Londres mientras el jugador defendía los colores del Chelsea. Y es que ambos viven con devoción su fe por el Islam, como demuestra que Magi siempre ha aparecido en público acompañada de su hiyab.

Las normas de su religión para las mujeres son uno de los temas que trató recientemente el extremo del Liverpool: “Creo que deberíamos cambiar la manera de tratar a nuestras mujeres en nuestra cultura. Es algo obligatorio, no una opción. Apoyo a las mujeres, más que antes, porque siento que merecen más de lo que les dan“, comentó en una entrevista para la revista Time.

Magi y Salah se conocieron en la escuela cuando los dos vivían en Basioun, en Egipto, y según apunta Daily Star, ella trabaja como biotecnóloga. Juntos siempre han tratado de ayudar a sus compatriotas, intentando además que no se hiciera público que ellos estaban detrás. Así, el jugador y su familia han construido un hospital y una escuela en Nagrig, su ciudad natal, y realizaron un proyecto para que todos sus residentes pudiesen disfrutar de agua limpia.

Según información de Middle East Eye, Salah donó 400.000 euros para comprar terrenos y poder tratar las aguas residuales, de manera que el agua se purificase y fuera accesible para sus vecinos. Eso sí, él no quiere agradecimientos: “A Mohamed no le gusta hablar sobre el trabajo de caridad que ha hecho o el dinero que dona. No le gusta ser el centro de atención y no hace un escándalo donde quiera que va“, destaca Abu Habsah, un maestro de Nagrig.